De su obra poco hay que decir más que brilla, atrapa.
Bebía de fuentes barrocas, aunque bien
mirado, sus dobles sentidos y constantes referencias a la muerte, el sexo y
los animales nos llevan a un mundo surrealista más a que ningún otro. Recuerda
incluso a las atmósferas paranoico-críticas creadas por Dalí, en las que
explotaba las alucinaciones y los sueños creando imágenes que podrían también
sugerir realidades y figuras alternativas a la mente inconsciente.
Paradójico, no? que quién afirmaba que no se podía vivir en una ilusión eterna luego jugase con lo consciente y lo inconsciente del observante de forma tan descarada.
Paradójico, no? que quién afirmaba que no se podía vivir en una ilusión eterna luego jugase con lo consciente y lo inconsciente del observante de forma tan descarada.
Starowieyski o Jan Byk,
pseudonimo que utilizó e su primera etapa, condena a los que miran su obra
por primera vez a bucear en ella hasta conocer toda su producción y los
secretos que ella esconde. Sólo una pista: los márgenes de sus posters eran sus
cuadernos contables improvisados, sus listas de deseos e ilusiones, su agenda,
su diario…
Os invito a que busquéis más sobre él, no tiene desperdicio.






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