Ese momento en el que ya, de una vez por todas, tienes que hacerlo todo
por ti mismo.
Ya no hay ayudas, ni palabras de aliento, ni de admiración.
Ya, por fin, eres tú y tienes q hacerlo solo.
Ese momento en el que tienes que aprender a vivir sin nadie que te diga nunca qué bien lo haces o cuánto deberías seguir haciéndolo.
Ese momento en que abres un blog y te das cuenta de que realmente no tienes nada que contar, que no es necesario exponerte de ese modo.
Pero hay algo en ti que te pide mostrarte, que busca ojos que miren.
Ese primer día en que no te apetece hacerlo, pero te obligas, porque ya es hora. Porque toca.
Porque, joder, quizás sí que hay cosas que compartir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario